Simbiosis y productividad

simbiosis

Los seres vivos no paran de evolucionar para adaptarse al medio en el que viven, y así sobrevivir y perpetuarse. Ninguna especie puede vivir cómodamente en cualquier ambiente y situación si no está preparada. A lo largo de muchas generaciones han sufrido mutaciones morfológicas, fisiológicas y de comportamiento, en un proceso sin fin.

Los cambios han acentuado algunas características propias en las que una especie es fuerte. Sin embargo, es vulnerable en otros aspectos. A pesar de vivir en un entorno favorable, está rodeada de amenazas a las que ha de hacer frente.

Todas las especies mantienen relaciones con otras. Muestran sus habilidades, según les convenga, para alcanzar propósitos de lo más diverso. El atisbo de un feroz enemigo pone en acción mecanismos de defensa que les libren de él, como ocurre con los antílopes ante los grandes felinos. Otros depredadores son más hábiles, ponen señuelos atractivos detrás de los cuales se esconde una trampa mortal; las plantas carnívoras son maestras del engaño. También los hay que tienen un aspecto inofensivo, como las sanguijuelas; matan a su presa lentamente, dejándola sin sangre. Algunas taimadas especies aprovechan los descuidos de otras para endosarles la tarea de incubar sus huevos y seguir con su vida despreocupada. Estos modos de actuar tienen un común denominador: siempre hay alguien que gana a costa de otro.

Otras especies, distintas entre si y vecinas de barrio, han decidido asociarse inteligentemente. Tras muchos años conociéndose, y después de haber demostrado su amistad, han llegado a un acuerdo. Una pone al servicio de la otra alguna de sus fortalezas, que es debilidad para la otra, y viceversa. Una forma de vida en la que ambas tienen algo importante que ganar: la simbiosis. Los vegetales en flor acogen con gusto a las abejas. Les ofrecen el preciado alimento del néctar de sus flores, a cambio de la fecundación del pistilo.

 

La Naturaleza es sabia y despliega cruelmente sus artes; solo los individuos más fuertes y más hábiles de cada especie sobreviven en el corto plazo. Transmiten esas virtudes a sus hijos, a fin de mejorar la especie, pero la propia Naturaleza se ocupa de equilibrar todo el conjunto.

Los documentales proyectados en la televisión dan fe de la gran variedad de comportamientos que adoptan los seres vivos para pervivir.

 

El mundo de los negocios conforma un ecosistema dinámico con su propia flora y fauna, integrada por un grandísimo número de especies e individuos (empresas). No cesa de evolucionar y, al mismo tiempo, mantiene un delicado equilibrio entre las especies que pululan por él. Cada día nacen especies híbridas y nuevas; otras se van adaptando al medio y algunas pasan a engrosar el catálogo de especies en vías de extinción, del que muy difícilmente saldrán, por muchos cuidados que reciban.

 

Viendo actuar a las especies de ese mundo, se advierte un gran parecido entre sus comportamientos y los del medio natural. La lucha por la supervivencia no tiene tregua.

Se dan infinidad de ejemplos de depredación en las relaciones diarias de proveedores y clientes. Los sanguijuelas se adhieren al otro con una fuerza descomunal. Nunca están conformes con lo que reciben; siempre quieren más y más productos, servicios o dinero, a cambio de nada. Lo sueltan cuando perciben que está agonizando. Si logra restablecerse, huirá en cuanto note el mínimo rastro del que le ha hecho sufrir tanto. La sanguijuela buscará alguien nuevo al que adherirse y succionar su sangre. Alguna de sus víctimas no recordará la aventura que tuvo mucho tiempo atrás y volverá a caer en sus ventosas.

Las plantas carnívoras despliegan sus encantos e intentan que se capten lo más lejos posible. Al reclamo aparecen animalillos seducidos por la belleza, el perfume y el tamaño de la flor. Podrán contar a otros lo difícil que ha sido conseguir trabar amistad y pasar ratos muy placenteros junto a semejante planta. Abducidos, se posan en la flor y perecen irremisiblemente, sin quedar rastro alguno de su presencia.

Especies que nada tienen que ver entre si se visten de gala para que otras se acerquen a coquetear con ellas. Les prometen compartir parte de su vida por largo tiempo. Ambas serán muy felices cuando estén juntas, porque cada una colmará los deseos de la otra. Sin embargo, no pueden atender más que a una. La elegida será la que se comprometa a dar lo que quiere la otra y, además, le diga, por adelantado, cómo satisfacer otros antojos no manifestados. Las aspirantes se esmerarán en mostrar lo mejor de si mismas. La demandante decidirá qué hacer. Es posible que rechace a todas las aspirantes y pase a disfrutar de alguno de los beneficios que ya sabe cómo conseguir. También puede ampliar sus deseos frente a algunas, de entre las que elegirá una.

La vida compartida tiene sus momentos de dicha y de crisis, que se acentúa cuando una de las especies descubre que la realidad dista mucho de las promesas de la otra. La simbiosis era una máscara que ocultaba un comportamiento depredador.

 

Las especies que conviven en armonía no alcanzan ese bienestar tras declararse mutuamente buenas intenciones. Las promesas no sirven de nada; solo valen los compromisos, en forma de obligaciones de una especie frente a la otra, para lo bueno y para lo malo. Han de manifestarse durante más o menos tiempo con hechos objetivos. Al principio, las obligaciones son pocas; más adelante, según cumplen ambas con las ya adquiridas, van aumentando en número y exigencia, sin establecer ningún límite y dentro de un profundo respeto hacia la otra. Esta es la expresión de la confianza mutua. Sin saber cuándo, se ha establecido la simbiosis de manera natural.

Los simbiontes saben muy bien que tienen carencias y que, gracias a los intercambios con el otro, pueden vivir más tiempo, mejor y con menos riesgos que haciéndolo en soledad.

 

La simbiosis empresarial viene de antiguo. Las pocas empresas que la practicaban obtenían mejoras significativas de su productividad, mayores que las del resto, empeñadas en refinar sus técnicas depredadoras. Visto que su productividad ya no aumentaba, optaron por buscar la simbiosis, ahora llamada colaboración.

En los tiempos actuales se está promoviendo fuertemente la simbiosis en el ámbito logístico, como vía de progreso para ganar productividad. No hay nuevo proyecto que no lleve detrás el adjetivo colaborativo; parece que le falta algo si éste está ausente.

Vivir la simbiosis implica mostrar las interioridades propias al otro, sabiendo con certeza que éste no las divulgará a otros ni las usará en beneficio propio. Una de las más celosamente guardadas es la eficiencia, en cuya definición se incluye la calidad. Tal como se concibe convencionalmente, los valores que arroja son muy poco fiables en las operaciones logísticas, sujetas a cambios constantes, y en donde es poco menos que imposible encontrar dos que se repitan. Medir correctamente la eficiencia en estos entornos es una tarea complicada, que consume demasiados recursos y que es poco útil para la toma ágil de decisiones.

Ya existen métodos alternativos que soslayan todos esos inconvenientes y convierten la medida de la eficiencia en un ejercicio fácil. Están especialmente indicados para los contratos de operación de almacenes y distribución física que se rigen por la fórmula de libros abiertos, ya sea en entornos desconocidos, llenos de incertidumbre, o en otros con riesgos delimitados. Se pueden aplicar también a otros modelos contractuales en los que la simbiosis subyace en la relación y en los que se planteen estímulos vinculados a la ganancia de eficiencia real, constituyendo una excelente plataforma para gestionar la mejora continua.

 

La práctica de la simbiosis entre empresas les produce efectos beneficiosos; el más destacado, la ganancia significativa de eficiencia operativa. Consolidarla lleva tiempo, pero merece la pena.

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Acerca de Juan Carlos Viela

Ingeniero Industrial, con más de 30 años de experiencia, la mayoría en operadores logísticos. Profesional independiente, artesano de la logística, que combina consultoría y formación práctica a profesionales de todos los niveles.
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Una respuesta a Simbiosis y productividad

  1. migueldelavegapnl dijo:

    Reblogueó esto en Inteligencia Emocional & PNL.

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