Lo que esconde la fachada

supermercadoÉrase una vez un supermercado elefantiásico situado en una de las zonas más caras de Madrid. La sala de ventas era un espejo. El surtido y los precios estaban a tono con el entorno.

La Dirección no estaba contenta con la logística. Llama a expertos para que la transformen y mejoren. Rápidamente entendieron por qué.

La trastienda tenía un tamaño mínimo. Las mercancías se amontonaban en el poco espacio libre y se tardaba muchísimo en reponer los lineales vacíos. Había que poner orden en el caos. Al retirar lo que estaba a la vista, alguien exclamó con enfado: ¡Malditos roedores!. Poco después, brotó de sus labios un irónico ¡Caracoles, cucarachas!. Los gatos no estaban permitidos en un lugar de tan alta categoría.

Si los clientes hubieran sabido por dónde había pasado antes lo que compraban, ¡otro gallo cantaría!

Jaime Sanabria relata algo parecido en este artículo, que es realidad en estado puro.

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Acerca de Juan Carlos Viela

Ingeniero Industrial, con más de 30 años de experiencia, la mayoría en operadores logísticos. Profesional independiente, artesano de la logística, que combina consultoría y formación práctica a profesionales de todos los niveles.
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