Más amores que matan

Adolfo Herrán amplía el artículo Amores que matan con su última historia de amor, otra de las que matan. Por las similitudes con el artículo El papel aguanta todo, también se podría haber titulado

“El cartón aguanta más que el papel”.

almacen carton

Creo que es una situación que casi todo el mundo que haya estado trabajando en una empresa desde la década de los 90 ha tenido que sufrir, debido a los cambios productivos derivados de las nuevas tecnologías. En mi caso, he vivido más de una, pero la más notoria es la que puso fin a 23 años de servicio en la misma compañía.

La empresa decide, en 2012, abrir una nueva fábrica de cartón ondulado en la provincia de Madrid; lo más de lo más, como no esperas menos de una potente multinacional. Van a poner en marcha un almacén inteligente, dicen el segundo mejor de Europa. Pica hacia lo alto, en lugar ir de a ras de suelo, que es por donde se puede ver, contar, palpar y controlar la mercancía. Los vídeos demostrativos son impresionantes, un brazo robot con unas palas reconoce y coloca toda la mercancía, esté en proceso o terminada.

Entonces nos dicen que la nueva fábrica va a alimentarse con las máquinas y el personal de dos fábricas ya existentes.  Debería trabajar a pleno rendimiento en junio de 2013.¡Ilusos de nosotros!. Una era la nuestra. ¡23 años de amor y el mismo amor es el que te mata!

Uno, que no entiende de hacer fábricas nuevas, pero se hace una idea de lo que es grande y pequeño en relación al uso que se le pretende dar, tiene la impresión de que parece más bien pequeña para ser nueva y para tener en su interior casi el doble de maquinaria que en la que estábamos. Pero, ¿cómo mis compañeros y yo vamos a saber más que los diseñadores de fábricas?.

El tiempo nos dio la razón. Las previsiones de puesta en marcha no se cumplieron.

Ahora, los oficiales de producción se estorban unos a otros en el trabajo diario, porque las máquinas están demasiado juntas y, si no, no cabían todas.

El almacén inteligente, que se eleva siete plantas, se ha vuelto loco. Confunde material en proceso con terminado. No sabe que todos los palets no alcanzan la misma altura, pues casi siempre hay pequeñas diferencias en las cantidades finales, ni que la mercancía sobresale muchas veces, algo que los clientes conocen y entienden perfectamente. También ignora que ellos deciden en qué tipo de palet quieren recibir la mercancía.

Es normal que cualquier nueva implantación tecnológica lleve su proceso de rodaje; lo he vivido varias veces. Los problemas que no son comunes surgen sobre la marcha y se solucionan así.

Mis compañeros del departamento de expediciones que decidieron irse a la nueva fábrica, cuentan que, cuando el almacén inteligente se atasca (muy a menudo, por lo ya contado), tienen que ponerse unas cinchas y arneses de seguridad para escalar por las estanterías y descongestionar el inteligente ingenio.

¿Dónde se ha visto que los de expediciones tengamos que llevar casco para trabajar?. Yo sé de cargar camiones o hacer inventario, pero no de escalada – me dicen.

Adolfo, mira si tienes esta mercancía en tu almacén. Aquí está fabricada, pero el almacén inteligente no lo encuentra; manda 5000 cajas urgentemente – me suplican. Adolfo mira en su menos inteligente ordenador y sabe las cajas que hay y, echando mano de su memoria, con menos gigas que la de la fábrica, sabe dónde está el material. Se cala su luz de minero y en cinco minutos les dice la cantidad exacta que hay.

Gracias a la inteligencia de ese almacén he podido prolongar mi trabajo algunos meses más.

Adolfo

En una reunión en un restaurante, uno de los ingenieros que estaban parcheando el flamante almacén le comenta a otro: “este almacén no está pensado para este tipo de mercancía, pero nadie se atreve a decirlo ahora”.

¡Qué cierto es que hay amores que matan!.

Adolfo Herrán.  Adolfingerr@hotmail.com

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Acerca de Juan Carlos Viela

Ingeniero Industrial, con más de 30 años de experiencia, la mayoría en operadores logísticos. Profesional independiente, artesano de la logística, que combina consultoría y formación práctica a profesionales de todos los niveles.
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12 respuestas a Más amores que matan

  1. josepserracots dijo:

    Esto suele pasar por no contar con las personas que conocen el proceso de trabajo.

    Saludos.

  2. Alex dijo:

    Más que habitual. Por desgracia, tengo una lista de procedimientos inútiles o irrealizables bien larga, porque nadie quiere escuchar. Aquí todo el mundo sabe más y nadie va a dar su brazo a torcer…dichosa tozudez.

    • Muchas gracias, Alejandro, por el comentario. Hay jefes y jefecillos que tienen que justificar el puesto con cosas como éstas. Que los procedimientos se cumplan les importa poco y, si les importa, se dan de bruces con las razones prácticas del que los tiene que cumplir. Al final, de lo que se trata es de cumplir con el cliente con la burocracia imprescindible.

  3. Ingrid dijo:

    Buenas tardes. Aquí tenemos un ejemplo de cómo la tecnología puede servir para alcanzar o destruir los objetivos de la empresa. Pensaban ganar en eficiencia y, sobre todo, superar la inteligencia de los operarios, pero una vez más se prueba que el capital humano es el recurso esencial de la empresa. Cuando todo funciona, la tecnología casi es fuente de milagros, pero cuando no, entonces el humano se revela como el único apto para resolver los problemas, respetando los requisitos de los clientes y la lógica del proceso de trabajo.

    • Normalmente, los que más saben de los problemas de un trabajo son los que lo están haciendo cada día. Eso no significa que lo sepan todo. Antes de embarcarse en aventuras como ésta, conviene hablar con ellos, consultarles y conocer sus opiniones. Entre unos y otros, seguro que se llega a algo mucho más efectivo que actuando de manera individual, y no será lo que piense cada cual por separado.

  4. Tomas carrion dijo:

    Me encantaría saber cuáles fueron los criterios para elegir proveedor y solución, quién diseñó ese almacén y quién dio el visto bueno a ese proyecto.

    • Tomás: Me apuesto cualquier cosa a que Adolfo Herrán, autor del artículo y la persona más cercana a la historia, ni siquiera lo sabe.

      • Como muy bien dice Juan Carlos, desconozco quién y cómo eligió esta solución. Lo cierto es que aún hoy me consta que sigue dando problemas, menos y menores que los de hace 2 años.
        Gracias por los comentarios.

  5. Ingrid dijo:

    Sí, correcto. Al final, no se trata tanto de reemplazar el capital humano por las máquinas, sino de encontrar un equilibrio entre ambos, una clase de sinergia, creando un equipo, pero sabiendo perfectamente que sin el conocimiento de las personas, las posibilidades de la tecnología se ven limitadas. De hecho, con tanta competitividad como hay hoy en día, pocas empresas pueden vivir sin tecnología, porque es la mayor fuente de innovación y de mejora de productividad. Sin embargo, tampoco pueden las máquinas vivir y prosperar sin las personas adecuadas para a la vez entenderlas y “hacerles entender” cómo se debe hacer el trabajo.

  6. jose carlos martin guerra dijo:

    Evidentemente, estoy de acuerdo con todo lo comentado aneriormente…., pero optimizar recursos no significa minimizar costes en lo que a personal se refiere. Cuando una empresa innvova, tanto a nivel tecnológico y cualitativo, debe tener en consideración otros muchísimos factores. No es una cuestión de crecer por crecer. Y cuando esto ocurre, el presonal debe adaptarse y formarse, siendo la polivalencia una de las cualidades que los definan como verdaderos profesionales. Y en cuanto a uno de los ejemplos que pones, de las 5000 cajas de un cliente que suplica las envíes y el software de gestión no localiza, no es producto de un fallo en el sistema sino de un fallo casi seguro de aquéllos que dan registro de entrada a dicha partida en el sistema, por lo que este tipo de errores, muy comunes en empresas de este nivel, están a la orden del día. Sólo es cuestión de reeducar a la plantilla haciéndoles ver lo valioso que es su trabajo, independientemente de lo muy modernizada que pueda estar una empresa. Concienciar, reeducar, formar y hacerles partícipes de todo ello creo que son los ingredientes necesarios para el correcto funcionamiento de este novedoso e importante grupo empresarial.

  7. Joan Cañas dijo:

    Hace unos días leí el libro La Meta y lo que más me gustó fue la complicidad del equipo humano a la hora de abordar y resolver los problemas. ¿Qué hubiera hecho el protagonista sin esa complicidad?. Por supuesto, él solo no hubiera conseguido La Meta. ¿Por que digo ésto? Pues, porque creo en la comunicación y el buen entendimiento entre departamentos. Porque no se avanza pensando que el problema lo tiene el otro. Porque las empresas no están para que sus directivos se cuelguen medallas a costa de todo el equipo. Porque hasta que no entendamos que hasta el nivel más bajo en toda la cadena de producción y logística es importante, continuaremos haciendo las cosas mal.
    Es verdad que los trabajadores nos tenemos que reeducar, pero empezando desde lo más alto.

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