Pensarlo dos veces II/II

Continuación del artículo Automatizar con sentido I/II

Peras y olmos

Los almacenes automáticos están concebidos para hacer un determinado trabajo de una forma preconcebida. Al fin y al cabo, son grandes máquinas y no se puede pretender que hagan aquello para lo que no fueron creadas. La flexibilidad que admiten proviene de la carga de trabajo que pueden soportar: de cero hasta el máximo admisible. No se puede alterar su capacidad sin reformarlos, ni producir por encima de su capacidad, ni hacer algo distinto de lo que pueden. Pero algunas cosas de las que hacen, se pueden efectuar mucho más eficientemente de modo alternativo.

La gran mayoría de almacenes maneja perfiles de pedidos de entrada y salida cuya ejecución no es eficiente si se usa un único procedimiento estándar por actividad. Se precisa algún método más y flexibilidad para lograr la eficiencia deseada. La definición de unos criterios claros en un SGA permite asignar automáticamente el método de trabajo idóneo de un pedido o de un conjunto de pedidos, algo que se resolvió hace unos cuantos años. Conocidos los métodos y sus respectivos requerimientos, se puede atacar la automatización de cada cual, teniendo en cuenta la carga de trabajo que absorben. El resultado al que se llegue se somete a un análisis de sensibilidad, para probar la validez de lo previsto en diferentes escenarios. Se hacen los retoques precisos para que lo que se quiere implantar se comporte correctamente en el máximo de situaciones realistas imaginadas. Los almacenes son seres vivos en cambio permanente y no deberían estar modificándose cada poco tiempo, debido a los costes visibles y ocultos asociados.

¡Socorro!

Los almacenes automáticos son, en casos muy concretos, la solución a los problemas de espacio de algunas empresas. La elevada inversión que requieren compensa los costes derivados del traslado de la actividad a un emplazamiento alternativo desahogado.

Lo ideal para poner en marcha una automatización es no tener estorbos en el lugar en donde va a ir y, además, que su montaje no dependa de la operativa diaria. Cuando ambos tienen que coexistir, la vida se complica sobremanera, los plazos de puesta en marcha se alargan bastante más de lo razonable y la eficiencia de la instalación se resiente notablemente. Las alegrías afloran al terminar la instalación del automatismo.

Dinero en juego

La automatización aporta grandes ventajas a la operativa logística. La mano del hombre ya no es necesaria en el tratamiento de muchísimos productos.

A donde no llega hoy, llegará en un futuro no muy lejano y, si no, es por presentar unos costes prohibitivos.

Muchos problemas repetitivos concretos, que van desde lo más sencillo a lo más complejo se pueden resolver con automática, lo que precisa inversión. Los costes unitarios que provoca la automatización exigen un umbral de uso y un plazo más bien corto de recuperación de la inversión para resultar atractivos e implantarla.

Decidir en qué y cuánto invertir es un ejercicio de mucha responsabilidad. Entraña riesgos de todo tipo y, salvo que no se sepa qué hacer con el dinero disponible, han de valorarse fríamente a la luz de la razón.

Pensarlo ¿dos veces?

Todo se puede automatizar, pero hay cosas que no se deben o no conviene hacer. Antes de invertir una fuerte suma en automatizar el almacén, conviene asegurarse de que:

  • están resueltos los principales problemas que pueden hacer que lo que se quiere implantar no dé el servicio esperado
  • los costes unitarios por todos los conceptos son mejores que los de cualquier otra opción dentro de un plazo corto de recuperación de la inversión
  • dispone de una opinión independiente y debidamente justificada de un experto en la materia, que Vd. selecciona y no tiene intereses conocidos con quienes le ofertan. El dinero que le pague por su mejor opinión puede compensarle con creces de los problemas que se evitará.

No. La automatización tiene su sitio y no acabará con la operativa manual. Ambas pervivirán y las personas también.

 

Acerca de Juan Carlos Viela

Ingeniero Industrial, con más de 30 años de experiencia, la mayoría en operadores logísticos. Profesional independiente, artesano de la logística, que combina consultoría y formación práctica a profesionales de todos los niveles.
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2 respuestas a Pensarlo dos veces II/II

  1. Juan Carlos, tu punto de vista es muy interesante para evitar sorpresas molestas. En mi país no los hay todavía, pero podría haber en el futuro. Uno nunca sabe. Agregaría nada más que la organización debe contar con los procedimientos e indicadores actuales bien definidos para que puedan gestionar el cambio. Sé que no tiene nada que ver un almacén automatizado con uno manual, pero una certificación de calidad ISO 9001 no les vendría mal.

    • Muchísimas gracias, Jorge, por tu aportación. Está demostrado que cuatro ojos ven siempre más que dos. Quede tu comentario como un apéndice al artículo, que bien podría encajar en su parte final.

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