El papel de la Sanidad

No hay encuentro con Jobito en el que no traiga a colación alguna de sus vivencias en el ámbito sanitario. Esta vez tampoco ha sido una excepción. Le interrumpo justo antes de empezar a contar otra de sus historias.

  • Aventuro que estás muy enojado con la Sanidad. Ya son unas cuantas aventuras las que me has contado, tal vez demasiadas.
  • Sí, pero no, o no, pero sí.
  • No entiendo nada; explícamelo, por favor.
  • Dicen que la sanidad de este país está entre las mejores del mundo. Creo que, desde el punto de vista médico, es verdad, visto cómo me han curado los males que he tenido hasta ahora. Estoy muy contento con la sanidad pública. Sin embargo, me enfado porque pienso que se podrían hacer bastantes más cosas mejorando la organización y gestión de los recursos, algo que en algunos casos salta a la vista.
  • Conociéndote, seguro que has encontrado otro que añadir a tu lista.
  • Sí, el desperdicio de papel. La partida son migajas dentro del presupuesto, pero con un uso razonable se puede ahorrar mucho dinero, que siempre viene bien para atender a otras necesidades.
  • ¿Te parece poco el papel y el dinero ahorrado con la receta electrónica?
  • Es verdad, es un grandísimo invento. Apenas se ven recetas en papel en las farmacias, pero ese papel no estaba desperdiciado. La receta electrónica nace para aumentar la capacidad de atención de los médicos en las consultas extrahospitalarias. Elimina el trabajo rutinario de impresión de recetas para los enfermos crónicos que las piden periódicamente. Los médicos, en realidad, no están para ejercer de administrativos. Gana el médico, que puede dedicarse a atender mejor a más pacientes. Y gana el paciente, que emplea más tiempo en asuntos más placenteros que acudir al médico y estar esperando un buen rato.
  • Entonces, ¿a qué desperdicios te refieres?
  • A unos cuantos que he visto en el hospital público donde me atienden. Déjame que me desahogue un poco. Tengo ganas de contártelos.

Las pegatinas

La primera vez que acudo al hospital como paciente me entregan un juego de papeles. Uno de ellos es una hoja DIN A4 con 14 etiquetas adhesivas con mis datos. A medida que me atienden, quitan pegatinas de la hoja y las colocan en el correspondiente papel. Voy a casa con los documentos que me dan y la hoja de pegatinas, con muchas sin usar.

La siguiente vez que acudo, la enfermera de la consulta me pregunta por las pegatinas.

  • No tengo.
  • Pues tiene que venir con pegatinas. En el hospital se necesitan para todo.
  • ¿Qué tengo que hacer?
  • Vaya a secretaría, pídalas y vuelva aquí. Recuerde que siempre hay que venir al hospital con pegatinas.

Hago lo que me ordenan y regreso a casa con otra hoja de pegatinas a la que le faltan dos. Decido seguir las instrucciones de la enfermera.

Mi siguiente visita es, por desgracia, a urgencias. Muestro mis pegatinas en el registro. El administrativo me las rechaza, arguyendo que en ellas tiene que aparecer la hora de entrada. Recojo otra hoja con pegatinas, a falta de dos. Mi colección casera de pegatinas está adquiriendo una dimensión considerable.

Días más tarde acudo a una prueba. Voy con mis inseparables pegatinas. Al finalizar la prueba me entregan un informe con una pegatina en la cabecera y, al lado, una nueva hoja de pegatinas a la que le falta la del informe. Tiro las pegatinas que traía a la papelera, delante del médico.

Sobra decir que no hay ninguna regla establecida para el uso de las etiquetas, y que las hojas están muy poco utilizadas. Estoy convencido de que todos los años miles de euros van a la papelera.

  • ¿Cómo evitarías semejante desperdicio de etiquetas, Jobito?
  • Hay varias formas de reducirlo, dependiendo del dinero que se quiera invertir. Los ahorros obtenidos difieren de una a otra pero, en cualquier caso, estoy seguro de que la inversión se recupera en un plazo muy razonable.

Los volantes

Análisis, exámenes y pruebas de todo tipo cuentan con sus propios formularios. Se ve que están construidos con mucho sentido y con ánimo de abarcar todas las posibilidades en una sola hoja DIN A4. Sin duda, son un vestigio del pasado, porque, una vez rellenos, sobra mucho papel en la mayoría de ellos.

Algunos llevan información redundante en el dorso. Sí, porque son instrucciones para quien tiene que comprobar y gestionar el documento, las cuales pueden estar en una hoja aparte, a la vista del operador, evitándole tener que volver continuamente la hoja.

  • ¿Crees que se puede ahorrar papel en los volantes?
  • Naturalmente que sí. Aquí también hay opciones. Las inversiones están ligadas a los ahorros esperados.

El futuro

  • Oye, Jobito ¿le ves algún final a esta película?
  • Claro que sí. Remedando un eslogan, “el papel se va a acabar”. Hasta que llegue ese día, se puede eliminar mucho gasto que ya es superfluo, poco a poco, sin tener que esperar a hacerlo de una vez.
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Acerca de Juan Carlos Viela

Ingeniero Industrial, con más de 30 años de experiencia, la mayoría en operadores logísticos. Profesional independiente, artesano de la logística, que combina consultoría y formación práctica a profesionales de todos los niveles.
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Una respuesta a El papel de la Sanidad

  1. Totalmente de acuerdo,en mi pais pasa lo mismo

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